LA LEY DE LA RENDICIÓN EL ABRAZO A UNA VOLUNTAD SUPERIOR




LA LEY DE LA RENDICIÓN

EL ABRAZO A UNA VOLUNTAD SUPERIOR







Rendirse significa aceptar por completo este momento, este cuerpo, y esta vida. 
Rendirse implica apartarse a uno mismo de su propio camino y vivir de acuerdo con una voluntad Superior, expresada como la sabiduría del corazón. Mucho más allá que una aceptación pasiva, la rendición utiliza cada reto como un escalón hacia el crecimiento Espiritual y la expansión de la conciencia. Algunos creen que aguantar es lo que hace a uno fuerte; algunas veces es dejar ir.


Silvia Robinson





La mañana se convirtió en la tarde. Un golpe de viento agitó las ramas por encima de nuestras cabezas, cayendo una única hoja que fue al suelo cerca de un riachuelo. Gesticulando hacia el agua que corría, la santa preguntó, "¿Te has dado cuenta, viajero, que el agua fluye, es suave pero poderosa? Cede, con fuerza, flexibilidad, se rinde a la gravedad sin oponer resistencia, adaptándose a la forma de cualquier contenedor. El agua manifiesta la respuesta más inteligente y poderosa que uno pueda hacer ante cualquier circunstancia."


"¿Y qué respuesta es esa?"


"La rendición," dijo ella.


"No lo entiendo," dije. "Fui enseñado a luchar por mis creencias – a nunca abandonar."


"A pesar de que la Ley de la Rendición significa aceptar cualquier cosa que ocurra en tu vida, no significa una tolerancia pasiva por lo que no te gusta, o ignorar la injusticia, o permitir ser una víctima o ser controlado. La verdadera rendición es activa, positiva, asertiva – un empeño creativo para aprovechar tu situación, con una apreciación espiritual."


"No puedo pretender que aprecio la gripe, o un pinchazo en las ruedas del coche, u otros problemas," respondí.


La Ley no consiste en pretender nada, o en rechazar tus sentimientos verdaderos; consiste en transformarlos. Aprendes a rendirte cambiando tu perspectiva. La santa pausó unos instantes, como si buscara las palabras adecuadas. Míralo de esta forma. Si hicieras atletismo, tu entrenador podría darte un premio un día y después ordenarte un entrenamiento durísimo. Tú podrías aceptar – incluso apreciar – todo esto como parte de tu entrenamiento. Bueno, lo mismo se cumple en la vida diaria. El Espíritu Santo es tu entrenador, viajero, y la vida es tu entrenamiento. Entonces, yo te pregunto, ¿Qué pasaría si pudieras ver una rueda pinchada o la gripe como parte de tu aprendizaje y crecimiento?"


Bueno, sería mejor que lo mirara de esa manera. Pero nunca me he imaginado rindiéndome ante una rueda pinchada, bromeé.


Sonriendo, la santa explicó, En su sentido más puro, esta Ley te guía a rendirte al momento – a aceptar cualquier cosa que surja. No sólo implica aceptar las subidas y bajadas de la vida, sino también a aceptarte a ti mismo – tu cuerpo, tus pensamientos, y tus sentimientos.


"¿Estás diciéndome que una vez aprenda a aceptarme a mí mismo y rendirme a cualquier acontecimiento que suceda, la vida se hará más fácil?"


La vida continuará ofreciéndote retos y test, dijo ella. Pero cuando te tomes la vida relajadamente, incluso tus dificultades tendrán un aspecto placentero, como jugar a un juego lleno de retos o resolver un puzle.


No puedo cambiar el sentimiento de que todo esto es mucho más fácil dicho que hecho.


¡Todo es más fácil dicho que hecho! replicó ella. Comienza por las cosas pequeñas. Cuando tengas un mínimo desacuerdo, acepta el punto de vista de la otra persona y mira qué pasa. Despréndete de los pequeños disgustos. Sigue las enseñanzas de Epítetos, una santa griega que aconsejó a sus alumnos, Aprended a desear que todo debe de ocurrir de la manera que ocurre.


De todas las Leyes que he aprendido esta parece la más difícil, dije. Es como si tuviese que dejar una parte de mí – mis deseos, valores, y preferencias.


La cara de la santa brilló con luz propia mientras contestaba. La Ley de la Rendición honora la santidad en cada alma con su propia chispa Divina. No tienes que dejar eso, viajero; sólo tienes que apartarte de tu propio camino. Rendir tu pequeña voluntad a una voluntad Superior no es una práctica común, continuó ella, porque puede parecer mejor que hagas lo que prefieras. Esto es entendible. Pero la vida no siempre nos da lo que preferimos, por tanto, nuestros deseos nos llevan a ataduras, ansiedad, y frustración. Seguir tu pequeña voluntad te llevará a una satisfacción temporal, pero no a una felicidad duradera. Cuando ves claramente que la vida no sólo consiste en obtener lo que quieres, sino también en aprender a querer lo que obtienes, alinearás tu vida con la Ley de la Rendición."


De hecho, ¿Cómo se practica esta Ley? pregunté.


Comienza por preguntar en cualquier situación, ¿Qué es lo mejor aquí para todos los implicados? Esto puede significar orar por lluvia en una zona de mucha sequía, aunque tu propio techo tenga goteras. La verdadera rendición puede ser expresada en el sentimiento del corazón que no se haga mi voluntad si no La Tuya.


Esto va a ser un gran esfuerzo para mí.


¡Un gran esfuerzo para cualquiera! dijo ella, sonriendo. Pero el esfuerzo es una parte de la vida. Comienza cambiando tu energía y atención a los deseos de esta voluntad más pequeña por la sabiduría de una voluntad Superior.


¿Estás hablando del deseo de Dios?


Ofrecer una oración ´Se haga Tu voluntad´ no requiere que creas en un Dios externo, sólo que tu hables desde tu corazón y te preguntes, Si un Dios sabio, adorable, compasivo me estuviera guiando ahora, ¿Qué haría en esta situación? Después siente tu corazón, y escucha a tu Alma; sabrás qué hacer, y encontrarás el coraje y el corazón para hacerlo – porque el Espíritu de hecho realiza Su trabajo a través de ti, seas o no consciente de ello.


No estoy muy seguro de cómo comenzar, confesé.


Simplemente ábrete a la vida al nivel que puedas. Con el tiempo acabarás practicando la rendición más y más profundamente hasta el punto que podrás abrazar las nubes de lluvia de la misma manera que harías con los placeres de un día soleado. ¡Y no olvides relajarte! La relajación es la manera que tiene el cuerpo de rendirse al momento, dejando ir ideas fijas de lo que debería pasar, para que puedas responder con frescura e inocencia a cada momento, sin juicio o expectativa.


Justo entonces vimos al gato que me había enseñado la Presencia, sentado en una roca cercana. Su majestad ha vuelto al trono, dije.


La santa, por supuesto, vio esto como otro objeto de la lección. ¿Te has dado cuenta, viajero, de que los gatos persisten en ir a dónde quieren?


Sí, me he dado cuenta, dije mirando hacia el gato.


Pero si alguien está bloqueando su camino, añadió, se sientan, se relajan, se olvidan y aprovechan la oportunidad para limpiarse las patitas. Poca gente ha aprendido el arte de rendirse tan bien como los gatos y los maestros de artes marciales.


¿Qué tiene que ver la rendición con las artes marciales?


Las artes marciales supremas, tal y como el agua, fluyen y son flexibles, sensibles en vez de rígidas o reactivas. Tales artes nos enseñan a estirar cuando nos empujan y a empujar cuando somos estirados, a mezclarse con las fuerzas de la vida en vez de gastar energía pasándolo mal contra ellas.


Paró de hablar y miró hacia las montañas por unos momentos, entonces se giró hacia mí. Hace tiempo en el Japón feudal, yo era una joven samurái, buscando el dominio de la espada. Entrenaba muchas horas al día, practicando cortes, defensa, y movimientos evasivos. Encontré un maestro que aceptó adiestrarme, pero no diría nada sobre mi técnica, insistiendo que era secundario. En cambio, él ponía énfasis en la importancia de renunciar a todo tipo ataduras, a la victoria, a la seguridad, o a los resultados deseados. Sólo el guerrero que podía dejar ir su yo inferior con sus deseos, miedos, y ataduras permanecería relajado y concentrado. En un duelo, rendirse a la muerte significaba sobrevivir; estar agarrado a la vida significaba perderla. ¿Lo entiendes? Esta Ley se puede aplicar a la vida y a la muerte. Cuanto más dejas ir las ataduras, más te expandes hacia una mayor libertad.


Anticipando mi siguiente pregunta, la santa añadió, Tener ataduras de rendición no necesariamente significa dar la casa propia o los bienes de la tierra; es un acto interno, un deseo de abrazar cualquier cosa que ocurra.


¿Cuándo, exactamente, esta Ley es aplicable en el día a día?


La santa rio. ¿Cuándo no es aplicable? Escoge cualquier circunstancia que tú normalmente rechazarías, evitarías, o resistirías; después ríndete a ella completamente, ponla en tu camino, y haz lo mejor de ella. Ríndete a tus impulsos más grandes mientras trabajas por un cambio positivo en tu mundo. Pero, como el gato, no gastes energías resistiendo circunstancias que no puedes controlar.


Nos paramos para observar las montañas de debajo. La santa se sentó en la ladera sobre el césped, y yo le imité. Después, tranquilamente, casi con reverencia, continuó. Admito lo difícil que es rendirse a la vida tal como aparece – a la avaricia, al dolor, a la injusticia en el mundo. Con el tiempo, de todas formas, verás a todo el mundo y todas las cosas como un aspecto del Espíritu Santo – aceptando con fe que, a pesar de nuestras dificultades, todo en el Universo se está desarrollando como debe. La rendición es un acto de humildad, una aceptación de que la vida es un misterio cuya profundidad la mente no puede desentrañar. Como escribió Isaac Bashevis, "la vida es la novela de Dios; deja que Dios la escriba. "


Yo te puedo prometer esto, viajero, ella concluyó. La Ley de la Rendición te enseñará el camino a un estado natural de gracia, abriendo las puertas a una Fe floreciente, llevándote a la comprensión de la unidad esencial entre tú y todos los seres – una conciencia tan profunda que acelera tu evolución y te catapulta al camino del verdadero potencial humano, hacia una realidad Espiritual mucho más auténtica y profunda que el mundo material.
















INTELIGENCIA ESPIRITUAL de DAN MILLMAN

 





CONTENIDOS:


Prefacio e Introducción



















PREFACIO



No podemos enseñar nada a nadie; Tan sólo podemos ayudarles a que descubran por sí mismos

Galileo Galilei





¿Cuáles son los principios de la vida más importantes que has aprendido? Algunos años atrás me hice esta pregunta. Desde entonces, el tiempo y la experiencia me han ido dando respuestas e intuiciones que han desembocado en Inteligencia Espiritual. La Inteligencia Espiritual pertenece a cada uno de nosotros. Se encuentra en nuestros corazones y está en el corazón de cada religión, cultura, y sistema moral. El método que uso para tener acceso a estas Leyes Universales es preguntarme, "Si me encontrase a solas con mi Yo Superior en las montañas, en la forma de un ser de sabiduría, ¿Qué me enseñaría tal ser?" La respuesta es el manantial interior de sabiduría que todos tenemos.


Todos los viajes son reales, pero no todos son factuales. En Inteligencia Espiritual, presento las Leyes Espirituales de la vida a través de una serie de conversaciones y experiencias con una santa ficticia – una mujer de una comprensión y gracia Divina extraordinaria que me enseña a través de vivas manifestaciones del mundo natural.


Al contrario que en mis previas aventuras, este libro se parece más a una parábola que a una novela. El estereotipo de una santa en las montañas nos ofrece estas Verdades simples pero poderosas, con sus realidades visuales y emocionales. Al mismo tiempo que la santa me guía por los caminos de la montaña, invito al lector a viajar conmigo y explorar las Leyes más iluminadoras que están destinadas a dominar los revueltos caminos de la vida. Tales Leyes han expandido mis perspectivas y me han proveído de un trampolín para cambiar el curso de mi vida. Confío y espero que podrán hacer lo mismo por ti.



INTRODUCCIÓN:


ENCUENTRO CON UNA SANTA



Nos sentamos juntos, la montaña y yo, hasta que sólo está la montaña


Durante años, por razones de salud y placer, con frecuencia he ido de escalada a las montañas cercanas a mi casa – a través de los estrechos caminos repletos de cervatillos y hacia las vertientes forestales pobladas de robles, pinos y frutales – merodeando por donde el impulso me llevase entre de las montañas, dirección a la costa.


En una de aquellas ocasiones, hace algunos años, cuando mi familia había salido durante un largo fin de semana, me levanté antes del amanecer y partí sin plan alguno exceptuando escalar a mis anchas y explorar nuevos territorios. Las montañas, con no más de dos mil pies de altura, tenían suficientes subidas y bajadas para perder de vista la civilización, dando una sensación de misterio y soledad cuando me imaginaba a mí mismo a cien millas de cualquier parte.


Las sinuosas colinas eran un reflejo de los picos y los valles de mi propia vida interior. Por aquel entonces, me sentía perdido en un valle repleto de sombras de duda. Mi vida se había convertido en una mera rutina ordinaria. Por esta razón, aquella mañana me había llevado a las montañas un indescriptible deseo de emoción, de perspicacia, de cambio. Pronto iba a descubrir por mí mismo la verdad del dicho: "Ten cuidado con lo que deseas; te podría ser concedido."


Aquella mañana las nubes bajas de la costa se habían desplazado hacía las montañas, y después de haber escalado cierta distancia me encontré en un pliegue entre laderas, rodeado por una niebla tan espesa que no podía ver más allá de unos pocos metros. El aire se volvió frío y quieto, y de repente perdí todo tipo de orientación. Al escuchar un riachuelo atrás, por debajo de mí, lo procuré ir manteniendo detrás, confiando así poder escapar del territorio de aquel valle.


Pronto llegué a una llanura acompañada de viejos robles justo por encima de un vertiginoso barranco. Me había, por accidente, aproximado a aquella llanura desde el único ángulo posible – un camino estrecho entre unas paredes rocosas. Mientras escalaba una de aquellas rocas enormes, la niebla desapareció para mostrarme una pequeña cabaña justo delante de mí. Me aproximé y llamé suavemente a la puerta.


Para mi sorpresa, una voz potente y de inesperada calidez contestó, como si fuera un invitado largamente esperado: "Adelante viajero, pasa!" Así que, zafándome del castigado camino de la vida, abrí la puerta y encontré a la santa, sentada tranquilamente, sonriéndome. Sin motivo alguno los pelos de los brazos se me erizaron.


Ella estaba sentada con una gracia felina, erecta pero relajada, balanceada sobre un cojín de hojas sobre el suelo. Estaba revestida con una túnica verde. Quizás se cree que está en Sherwood Forest, pensé.


Sus ojos cautivaron mi atención – ojos almendrados, de color avellana, que iluminados por los rayos del sol brillaban a través de una pequeña grieta en la pared – ojos puestos como joyas en una cara de brillante piel color oliva, coronada por un corto cabello marrón que no dejaba ningún claro signo de su edad, raza o cultura. Ella parecía estar envuelta por un brillante campo de energía, el cual yo supuse ser un mero reflejo de luz.


Comencé a sentirme extrañamente perdido, desorientado. De alguna forma perdí mi noción espacio-tiempo: ¿Estaba en una selva primitiva, una vertiente en la Inglaterra de Shakespeare, las tierras altas escocesas, o una montaña por encima de los Inmortales Chinos?


"Hacía mucho tiempo que no tenía una visita," dijo. "Estoy contenta de que hayas venido pues tengo mucho que compartir. Y necesito tu ayuda en una misión de suma importancia." ¿Estaría perdida? ¿Necesitaría un guía? Confundido pero intrigado simplemente dije, "De acuerdo, esto parece interesante." "Eso mismo creo yo," contestó. "Pero primero necesitarás un poco de entrenamiento – para prepararte." "¿Prepararme? Um, si va a llevarme más de un par de horas, no estoy seguro de tener tiempo."


"Tienes menos y más tiempo de lo que te imaginas," dijo – una respuesta extraña. Juzgando por su comportamiento extraño pero inocente, decidí seguirle el juego para ver donde conducía todo esto. Me hizo un gesto para que me sentara. "Ponte cómodo, viajero; sé por qué has venido y sé que has viajado lejos."


Estaba a punto de decirle que estábamos a una hora de mi casa; entonces sentí que no se refería a mi paseo matutino sino al tortuoso camino de mi vida.


De repente mi mente se vio abordada por una serie de innumerables imágenes e impresiones de muchos tiempos y culturas diferentes. Tenía la extraña sensación que de alguna manera estaban conectadas a ella. Entonces las dudas comenzaron a invadir mi mente: Seguro, pensé, que esta es una mujer solitaria y estoy buscando aquí una aventura donde no la hay. "¿Quién eres?" pregunté


"Un reflejo en un estanque tranquilo," dijo. "Un reflejo de la luna en una noche oscura, tan joven como el rocío de la mañana y tan vieja como la tierra. Todas las cosas están en mí, y yo estoy en todas las cosas. Más allá de aquí, viajero, no te lo puedo decir, ya que mi vida es tan misteriosa como la tuya. La única diferencia entre nosotros es que yo vivo en los brazos del Espíritu Santo, al cual tú te estás despertando."


Sin palabras al principio, finalmente pregunté, "¿Cómo te debería de llamar? ¿Tienes un nombre?" "¿Un nombre?" Parecía sorprendida. "He tenido tantos nombres que casi ni me acuerdo." "Bueno, ¿Cómo te llamas a ti misma?" "¡Rara vez me he llamado a mí misma!," respondió con una sonrisa. Y ahí quedó todo. "Bueno, ¿y de dónde vienes?"


"Me he aventurado entre el pasado y el futuro. Vivo en la eternidad del presente. Nos hemos encontrado el uno al otro una y otra vez. Yo he trabajado contigo en una vieja gasolinera y he caminado junto a ti través de la selva Hawaiana. He vivido en grandes ciudades. Me he sentado en altas cortes bajo arqueadas cúpulas lineadas de plata y oro. He conocido las comodidades de un hogar y la soledad de un monasterio en las montañas. He trabajado en sucios campos, he conocido el riesgo, la fortuna de las grandes compañías, y he sentido el frío latigazo de la pobreza. He caminado por debajo de constelaciones de estrellas como joyas, a través de sombras formadas por el reflejo de la luna. He recorrido los mares, he ganado y perdido fortunas, he conocido la salud y la enfermedad, el placer y el dolor. Y he encontrado tesoros que deslumbrarían tus ojos – piezas de seda luminosas, esmeraldas grandes como puños, y brillantes joyas de todos los colores – pero yo compartiría contigo el mayor tesoro de todos, un regalo que crece cuanto más se da y nunca pierde su lustro."


Mientras continuaba, su voz se fue convirtiendo en la voz de todos los habitantes del Planeta, cambiando como el viento, soplando a través de sucios pasillos de historia y a través de lugares de luz radiante. "La Magia está viva en el mundo, viajero. Yo voy a transmitirte los secretos de la alquimia." "¿Cómo convertir el plomo en oro?"


Sonrió. "Jugar con minerales es un simple juego de químicos. La alquimia de la que yo te hablo puede transmutar los elementos básicos de tu vida – los temores, la confusión, las preocupaciones, y las dificultades que encuentres – en el oro de la libertad y la claridad, el tesoro de la serenidad y la felicidad. Las leyes de la Espiritualidad, la Inteligencia Espiritual, eso compartiría." "¿Te refieres a la Espiritualidad – crees en Dios? ¿Tienes una religión?" pregunté.


Ella sonrió. "No es necesario que creas en el sol para deleitarte al calor de su luz matinal. Simplemente es obvio. Así es como yo conozco a Dios. Y referente a mi religión," prosiguió, mirando en la distancia como si estuviera recordando tiempos pasados, "me he sentado en los resplandecientes templos de los Israelitas y debajo de las gloriosas cúspides de las mezquitas del Islam; me he postrado en preciosas Catedrales y me he bañado en la luz del Cristianismo; me he sentado en los dulces vestíbulos y orado, he vivido como una shaman en las grandes llanuras Africanas, he meditado en los templos Budistas, y he inhalado el dulce aroma de incienso en los bancos del Ganges. Y en todos los lugares, en todas las religiones he encontrado el mismo Espíritu Santo – una Divina Voluntad que transciende el tiempo, las creencias, y la cultura – revelando las Leyes universales que forman parte del tesoro de Dios." "¿Me podrías decir algo más sobre estas leyes?" pregunté.


"Eso me propongo," contestó. "Dentro del misterio de la vida, el Universo se rige acorde a unas Leyes tan reales como la ley de la gravedad. Conectadas a la fábrica de la existencia, reflejando la inteligencia primitiva del Universo, la Inteligencia Espiritual, estas Leyes Espirituales dirigen la mecánica del Universo – los movimientos de las flores orientándose hacia el sol y las olas rompiendo en la costa. Ellas gobiernan el movimiento de la tierra, los ciclos, las estaciones, y las fuerzas de la naturaleza. Bajo su canción, incluso las Galaxias danzan."


Con un poco de polvera y un extraño sonido, una pequeña pila de ramas y hojas en un círculo de piedras prendió fuego, como si las llamas se hubieran encendido por sí mismas. "Merlín me enseñó esto," dijo, con ojos brillantes. Incluso en mi estado actual de fascinación, una parte escéptica de mí pensó, bueno, quizás sea Merlín, ¡o quizás un fluido muy inflamable! Entonces, mientras veíamos una fina capa de humo elevarse entre las paredes y atravesar el techo, ella continuó hablando:


"La Inteligencia Espiritual rige el orden innato e inteligente del universo. Trasciende conceptos, costumbres y creencias. Forma la base de la moralidad humana. Constante como el movimiento de los planetas, la Inteligencia Espiritual es aplicable no sólo a la mecánica de la Naturaleza, sino a todos los aspectos de la existencia. Te puede guiar a través de las profundidades y los problemas de tu vida de la misma manera que las estrellas y las brújulas guiaban a los antiguos marineros en sus cruzadas.

 
"Algunas de sus Leyes," añadió, "tienen especial relevancia en asuntos prácticos de la vida humana. Los libros y las enseñanzas religiosas tratan estas grandes verdades – principios simples y poderosos para encontrar nuestra paz interior en un mundo difícil. Aquellos que siguen las Leyes prosperan y encuentran plenitud; aquellos que las ignoran o las resisten se enfrentan a las consecuencias, que les instruirán en el camino hacia su despertar, para así un día poder encontrar paz a la luz del entendimiento supremo." "¿Dónde aprendiste estas leyes?" pregunté.


"Residen dentro de cada uno de nosotros como una gran recámara de sabiduría intuitiva. Y también son reveladas en todos los lugares del mundo natural." Entonces, levantándose rápida y grácilmente, caminó hacia la puerta y me invitó a seguirla. "Ven viajero; deja que las montañas sean tu aula de clase."


Me propuse aprender cualesquiera que fuesen las Leyes de lo que llamaba Inteligencia Espiritual – esos "tesoros" a los que se refería – para poder compartirlos con mis hijos, y quizás con otras personas que estuviesen interesadas. Pero aún no me había comenzado a percatar de su completo impacto, poder, y magia. A pesar de eso, supe que algo inusual se aproximaba cuando salí de la cabaña y me encontré a cuatro pasos de un plácido lago que no había visto antes.






💗







LA LEY DEL EQUILIBRIO





ENCONTRANDO EL CAMINO INTERMEDIO

 



Si la gravedad es la cola que cimienta el Universo, el equilibrio es la llave que abre Sus secretos. El equilibrio es aplicable a nuestro cuerpo, mente y emociones, a todos los niveles de nuestro ser. Nos recuerda que todo lo que hacemos, lo podemos rehacer y deshacer, y que, si el péndulo en nuestras vidas o hábitos oscila demasiado hacia un lado, inevitablemente va a oscilar al otro. Sé humilde puesto que estás hecho de tierra sé noble puesto que estás hecho de estrellas


Proverbio Servio





Vamos a favor del viento, y por eso él todavía no ha percibido nuestra presencia, dijo la santa suavemente, dirigiendo mi mirada hacia el final del lago, donde un pájaro blanco estaba en perfecto equilibrio sobre una pierna. ¿Puedes tú mantener el equilibrio como ese pelícano? me preguntó.


¿Qué..., te refieres a sostenerme sobre una pierna?


Me refiero a sentir lo que ese pelícano está sintiendo dentro. ¿Puedes permanecer tan calmado a lo largo de tu vida cotidiana?


Sí … Quizá … No sé. Todavía estoy intentando descubrir cómo hemos llegado hasta aquí.


Ella repitió su pregunta: Tú no sientes frecuentemente esta serenidad, ¿verdad?


Bien, no, supongo que no.


Una respuesta honesta y un buen punto de partida, dijo la santa mientras se sentaba a la luz en la soleada montaña y contemplaba el lago. "Considera, por un momento, la importancia del equilibrio en el orden natural de la vida humana. Somos criaturas de moderación: No podemos nadar igual que un pez, correr tan rápido como los leopardos, o levantar tanto peso como los gorilas, pero tenemos todas estas habilidades con cierta moderación, en equilibrio."


La santa volvió a señalar al blanquecino pájaro, todavía parado al final del lago. "Cada cuerpo humano suspira en busca de un estado de equilibrio interior, de paz interior”. ¿Puedes sentir tú esto dentro de ti ahora?


En el instante que ella puso su palma de la mano sobre mi pecho, sentí invadir mi cuerpo una gran paz y tranquilizó mi mente. Lo sientes, susurró.


Sí. Miré con placer.


Este sentimiento de serenidad te proporcionará un punto de referencia; aumentará tu consciencia real, y disminuirá tu tolerancia al desequilibrio, a los desequilibrios que normalmente experimentas.


¿En qué sentido?


Bueno, supongo que entenderás que sirve de bien poco aconsejar a las personas tensas que se relajen si no conocen lo que se siente cuando se está relajado. Pero una vez que experimentan un estado de profunda relajación, tienen un punto de referencia; pueden notar la tensión con mayor facilidad y pueden seguir unos pasos para desprenderse de ella. Y ahora que conoces lo que se siente cuando estás en verdadero equilibrio, comenzarás a notar lo que es estar fuera de equilibrio en cualquier faceta de tu vida; funciona como una señal automática para que puedas volver a ese lugar de equilibrio en tu interior. La Ley del equilibrio se puede aplicar a partir de notar tus faltas de equilibrio.


¿Tan simple como eso?


Ella rio. Muy simple, pero no siempre fácil, porque cualquiera que sea el estado físico o emocional al que estés acostumbrado – incluso si es un estado de tensión o desequilibrio extremo – parecerá normal para ti. Lo que mucha gente llama neurosis es de hecho un desequilibrio o exageración de un pensamiento, impulso, o emoción que todos sentimos de vez en cuando. Por ello cambiar a un estado de equilibrio verdadero puede causar una sensación extraña al principio.


Entonces, ¿Cómo puedo hacer este cambio hacia el verdadero equilibrio?


Un pez saltó sobre la superficie del lago, provocando un pequeño oleaje que radiaba alrededor de su superficie cristalina mientras la santa se disponía a responder: Ve a ese lugar tranquilo, a ese lago dentro de ti. Mira. Escucha. Presta atención a cualquier oleaje dentro de tu cuerpo o de tu vida provocado por hacer demasiado o demasiado poco en las áreas de la alimentación, la bebida, el ejercicio, el trabajo o la comunicación.


Mientras lo consideraba, otro pensamiento surgió. Con todo lo que está ocurriendo en el mundo hoy, emplear toda esta energía en mirar en el interior y encontrar equilibrio y serenidad parece bastante egocéntrico."


Sonriendo, la santa me invitó a que caminara con ella alrededor del lago. Mucha gente confunde egocentrista con egoísta. Pero una vez tú encuentras tu propio equilibrio, también encuentras paz interior y poder interior para realmente marcar una diferencia en el mundo."


Se agachó y cogió una rama fina y delgada, de algunos pies de longitud, y se preparó para ponerla en equilibrio sobre un dedo. La rama se mantuvo perfectamente recta al principio; entonces comenzó a balancearse para delante y para detrás. "Los deseos y las ataduras te empujan hacia delante. El miedo, la resistencia y el esquivo te detienen. En muchas ocasiones los extremos de cualquier tipo, incluso tomar una postura rígida en cualquier cosa, te puede conducir fuera de ese punto de equilibrio que valora todas las partes. ¿Lo entiendes?


Eso creo, pero no estoy seguro, respondí.


¡Estupendo! Eso quiere decir que estás preparado para aprender.


Mientras continuábamos a través del camino, me di cuenta que la santa pisaba con tanta suavidad las ramas caídas que prácticamente no podía oírla; su propio estado de equilibrio era exquisito. Como todas las Leyes que intento compartir contigo, continuó, la Ley del Equilibrio no es sólo una filosofía sino una forma de vida, con aplicaciones muy prácticas. Viendo mi mirada confusa, recogió una piedra, me la dio, y señaló un pino a unos diez metros. ¿Ves el tronco del árbol de allá? A ver si lo puedes tocar con la piedra.


Cogí aire, me concentré, y lancé. Fallé por unos centímetros a la izquierda. Ella me pasó otra piedra. Volví a lanzar y me acerqué más, pero todavía a la izquierda del centro. Entonces me dio cuatro piedras más, me miró a los ojos, y habló despacio. Es importante que toques el tronco con una de estas piedras. No entendí por qué era tan importante, pero sabía que lo decía en serio; noté mi corazón acelerarse.


¡Aplica la Ley del equilibrio!, me recordó.


¿Cómo?


Ya te he dicho que cuando estás en desequilibrio, parece normal para ti. Por esta razón, sigues inclinándote hacia el lado más familiar. Por tanto, la manera más fácil de encontrar el centro es sobre corregirte – practicar deliberadamente lo opuesto de lo que estás acostumbrado a hacer. Por ejemplo, si hablas demasiado rápido o demasiado flojo, para que la gente te entienda, entonces deberías deliberadamente hablar de una manera que a ti te parezca demasiado lenta o demasiado alta.


Y ya que he lanzado demasiado hacia la izquierda, dije, debería intentar lanzar muy a la derecha. ¿Verdad?


Correcto, dijo ella.


El problema es que sólo me quedan cuatro intentos; no quiero errar el centro ni por la izquierda ni por la derecha. Quiero darle.


Estoy segura de ello. Pero una vez hayas trabajado con los dos lados, es mucho más fácil encontrar el centro, sea el de un árbol o cualquier otra cosa.


Entiendo, dije.


Hacer es entender, contestó, señalando el árbol.


Dubitativamente, pero con ganas de probar la Ley, deliberadamente lancé hacia la derecha; para mi sorpresa, volví a errar hacia la izquierda de nuevo.


Lo ves, dijo la santa. Acostumbrado a lo que haces normalmente – a lo que sientes como normal – no has corregido lo suficiente. Esta es la razón por la que modificar cualquier hábito es difícil, y es por eso que la gente aprende tan despacio. ¡Esta vez sé audaz! ¡Asegúrate que los dos próximos lanzamientos son a la derecha del árbol!


Me aseguré del todo: La primera piedra fue dos metros a la derecha; y lo mismo con la segunda. Mi último intento, dije nervioso.


La ley del equilibrio te ayudará, dijo ella, y yo también. Me dirigió hasta el árbol hasta que me encontré a sólo dos metros. Nadie dijo que tenías que complicarte tanto la vida, añadió con una sonrisa. Si te fijas, estás demasiado lejos, ¡acércate más!


Riendo, toqué el árbol de pleno.


Mientras continuábamos el camino alrededor del lago, la santa habló sobre otro aspecto de esta ley: El equilibrio comienza con la respiración, dijo. Inspirar y expirar son los ritmos primitivos de la vida misma. Inspirando encuentras inspiración; expirando encuentras desahogo. Inspirar y expirar – nacimiento y muerte con cada respiración.


Siente tu respiración ahora, dijo ella. Date cuenta de qué manera los ritmos de tu respiración están desequilibrados, al igual que tus emociones. Cuando sientas furia, acéptala completamente, y lleva tu respiración al punto de equilibrio. Cuando sientas lástima, abrázala con cariño, y lleva tu respiración al punto de equilibrio. Cuando sientas miedo, hónralo, respira profundamente y encuentra tu equilibrio.


Cuando exhalas, das; cuando inhalas, recibes. Si recibes más de lo que das, sientes ese desequilibrio como una necesidad de reciprocar y completar el círculo de relaciones. Si das más de lo que recibes, sientes cansancio, y eventualmente te quedas sin nada más para dar.


He leído sobre santos que dieron mucho y recibieron muy poco.


Eso es lo que puede parecer, pero tales seres viven en un estado de abundante felicidad, y gratitud, contestó. La ley del Equilibrio nos asegura que aquellos que dan libremente, en nombre de Dios y con generosidad, reciben en abundancia.


Mientras escalábamos camino a la cima a través de un sendero repleto de ciervos, me acordé de algo que me había dicho cuando nos conocimos. Anteriormente me has dicho que necesitabas mi ayuda, dije, para algún tipo de misión.


Esto es tu preparación, me recordó. "Primero aprende la lección del pelícano. Encuentra equilibrio en tu vida y en todas las cosas. Honra la Ley y sigue los pasos a la sabiduría. Explora el abanico de la experiencia humana, pero, ya que los extremos habituales crean estrés, siempre vuelve a la base, al camino del medio. Deja que tus acciones y palabras salgan con suavidad, como el cambio de las estaciones. A partir del estado de equilibrio en tu interior, encontrarás la claridad y la paz en el mundo exterior."


Mientras las palabras de la santa se convertían en silencio, y continuábamos hacia los picos, me giré por última vez hacia el pelícano. Todavía yacía tranquilamente en el borde del lago.




💗







LA LEY DE LAS ELECCIONES RECLAMANDO NUESTRO PODER







Somos a la vez condicionados y dichosos debido a la gran responsabilidad de la libre voluntad, de poder elegir. Nuestro futuro estará determinado, en gran parte, por las decisiones que tomemos ahora. No siempre podemos controlar nuestras circunstancias, pero sí podemos y realmente escogemos nuestra respuesta a todo aquello que sale al paso. Reclamando nuestro poder de elección, encontramos el coraje para vivir plenamente en el mundo. A pie y con corazón ligero parto a carretera abierta, saludable, libre, el mundo ante mí. El largo camino marrón dirigiese hacia donde yo escojo.


Walt Whitman
 



La superficie cristalina del lago, brillando como un cristal pulido, se empequeñecía finalmente desapareciendo mientras escalábamos una pequeña cuesta. Poco después, el camino se ensanchó y se dividió en tres sendas. "Dirige tú por un rato," dijo la santa.


"Pero no sé hacia dónde vamos."


Me miró y sonrió. "Una creencia interesante, viajero, pero creo que siempre has sabido hacia donde te dirigías, fueras o no consciente de ello. Por tanto, ¿Qué camino vas a escoger?"


"¿Hay alguna diferencia?"


"¿En el fondo del fondo? De ninguna manera," contestó. "Al final, todos los caminos conducen al mismo Destino. Pero uno de estos senderos podría llevarte a un verde valle, otro a un pico rocoso, y el tercero a las entrañas de unos obscuros bosques. No puedes estar seguro de dónde lleva cada camino; a pesar de ello, tienes que escoger."


Sonreí hacia ella. "Tengo la sensación que estás intentando decirme algo."


"Escoge tu camino; después hablaremos."


"De acuerdo. Vamos por ahí," dije señalando.


"¿Bien?" dijo ella como si no me hubiera oído. "¿Vas a escoger?"


"Ya lo he hecho. He escogido el camino del centro."


De nuevo volvió a hablar como si fuera sorda a mis palabras. "Nuestro tiempo juntos es limitado, viajero. Sugiero que escojas para que podamos proseguir."


"Pero yo …" De repente entendí, y comencé a dirigirme hacia el camino del centro.


"¡Justo eso! La Ley de las Alternativas nos dice que las decisiones no son tomadas con palabras, sino con acciones. "Señalando el cielo, la santa luego preguntó, "¿Ves ese pájaro planeando por encima de nosotros?" Mientras asentí, ella se arrodilló y señaló una araña cercana, en su red. "Como ese pájaro en las alturas y la pequeña araña, la mayor parte de las criaturas del Planeta tienen un abanico de alternativas muy pequeño; actúan por instinto y a la llamada de su naturaleza. Pero tú tienes libre elección – el poder de la alternativa. Tu vida representa un ejercicio de este poder, y tu destino está determinado, en gran parte, por las decisiones que tomes ahora.


"Libre elección," continuó ella, "quiere decir que puedes escoger abrazar las Leyes que están en lo más profundo de tu intuición, o puedes dejar que tus impulsos, miedos, y hábitos lleven el show. Si alguna vez resistes o ignoras la sabiduría superior en favor de la gratificación inmediata, las consecuencias de tus elecciones eventualmente te guían de vuelta al equilibrio con las Leyes de la Espiritualidad, con la Inteligencia Espiritual; una decisión lleva a un camino de rosas y otra a obstáculos y test que te instruyen y fortalecen. Por tanto, todos los acontecimientos te sirven de alguna manera."


"No siempre me da la impresión de haber escogido mis direcciones en la vida; algunas veces parece más cosa del destino."


"La mayoría de decisiones son dirigidas por la sabiduría del subconsciente. Tu interior tiene más información de la que tu mente consciente puede acceder, por lo tanto, hay veces que, sin saber por qué, atraes a gente o a experiencias a tu vida que conscientemente no quieres, pero que sirven para un bien mayor, para tu aprendizaje."


"¿Qué hay sobre los pobres, la gente abusada, el hambre? ¿Me estás sugiriendo que ellos de alguna manera escogen sufrir?"


"La santa se detuvo y miró hacia los obscuros bosques que acechaban. "El dolor tiene muchas caras; las personas ricas conocen muy bien el sufrimiento. Todo lo que uno puede hacer es tomar las mejores elecciones posibles dentro de su grupo particular de circunstancias – elecciones hacia la vida, hacia el amor, hacia el servicio, hacia la conexión. Pero no importa lo que la vida presente, siempre puedes escoger cómo responderás interiormente: puedes resistirte y maldecir tu destino, o puedes hacerte cargo y abrazarlo, expandiéndote a vivir cada momento."


"¿Qué hay sobre aquellos que muestran disconfort o dificultades porque se preocupan por otras personas?"


"Si tú voluntariamente decides apartar tus deseos personales por el bien de los niños, queridos, u otros, esto puede representar un acto espiritual de sacrificio propio. Pero si te sientes como un mártir, será mejor que te lo hagas mirar. Asumir demasiada responsabilidad por los demás acaba por privarles de lecciones que surgen de sus propias elecciones. Aquellos que sufren necesitan nuestra compasión y ayuda, pero si llevamos el peso por ellos, les estamos robando parte de su fuerza y respeto propio."


Medité sus palabras mientras escalábamos el camino en silencio. Entonces se me ocurrió otra pregunta: "Hay veces que me pregunto por las elecciones que he hecho, sobre mis relaciones, mi trabajo -"


La santa interrumpió. "Cuando vuelvas a casa te sugiero que le pidas el divorcio a tu mujer."


"¿Qué? ¿De qué estás hablando?"


"¿Por qué no divorciarse? Tienes el poder de hacerlo en cualquier momento. Simplemente llama a un abogado -”


Era mi momento de interrumpir. "¡No puedo hacer esto!"


"¿Por qué?"


"Por qué causaría mucho dolor. Por mi mujer. Por mis hijos. Y por mí. Las finanzas se convertirían en un caos. Y, además, hice una promesa cuando me casé. Hice un compromiso. Y ¿Qué tipo de ejemplo daría a mis hijos?"


"Por lo tanto estás atrapado," dijo ella.


"¡No estoy atrapado!"


"Desde luego suena como si lo estuvieses," dijo suavemente. "Has dado una serie de razones – muy buenas, estoy segura – por las cuales no deberías divorciarte. Pero sólo cuando reclames el poder para poder finalizar tu relación puedes comprometerte totalmente a ella. Sólo entonces puedes escoger pasionalmente continuar casado en vez de tener que hacerlo por una razón u otra. ¿Lo entiendes?"


"Sí," dije sonriendo. "Creo que sí."


"Y no estoy sólo hablando de tus relaciones," dijo ella. "Esto vale para tu trabajo, tus amigos, tu localización, y tu vida."


"No entiendo."


"Como otras personas, habiendo olvidado el poder de la elección, te sientes atrapado en una relación, otros se sienten atrapados en su vida o por ciertas circunstancias, y las cosas se han de poner muy mal hasta que encuentran el deseo, el coraje, y el respeto personal para tomar nuevas decisiones.


"A no ser que seas consciente de que tienes el poder de decir no," continuó, "nunca puedes verdaderamente decir sí. A tus relaciones. A tu trabajo. A tu vida. A cualquier cosa. No tienes que esperar para hacer cambios positivos y poderosos. No tienes que ir a la escuela; no tienes que ir al trabajo; no tienes que ir a la guerra; no tienes que estar casado o tener hijos, o actuar como otra gente espera o desea. No tienes que hacer nada. Simplemente reconocer que cada acción o inacción tiene consecuencias, y tu voluntad para aceptar esas consecuencias te da el poder y la libertad para escoger quién eres, dónde estás, y que harás. Es entonces cuando la vida pasa de ser una obligación a una oportunidad bendita. Es entonces cuando los Milagros ocurren."


El camino que había escogido nos condujo bien entrado el bosque, debajo de una gruesa capa de agradables árboles. En aquel lugar protegido, mientras el viento susurraba a través de las ramas más altas, la santa compartió sus últimas palabras sobre la Ley de las Elecciones: "Darse cuenta del poder de escoger y cambiar las direcciones en cualquier momento, sin tener en cuenta presiones externas o ideales, es como subir a la superficie del mar después de una larga inmersión. De todos modos, este poder te podría intoxicar mientras ves posibilidades atractivas a tu situación actual. Puedes sentirte tentado a cambiar una relación, un trabajo, o cualquier faceta de la vida que sientes difícil o frustrante. Algunas nuevas alternativas pueden ser apropiadas o fuera de lugar, pero la alternativa heroica a menudo comporta ser responsable donde estás ahora y participar completa e intencionadamente, con más presencia y pasión que nunca antes.


"Y cuanto más honres la Ley de las Elecciones," continuó la santa, "más vivirás con una clara intención – creando tu vida – en vez de preguntarte si estás en el camino adecuado, con la persona correcta, o haciendo el trabajo adecuado; vivirás cada día por elección, y al máximo."


Mientras consideraba las elecciones de mi vida, y cómo me habían traído hasta aquí, también pensé en el trabajo y en mi familia, acordándome de la casa que había dejado hacía unas ocho horas. Me encontré a mí mismo diciendo, "Estoy muy agradecido por lo que me has enseñado, pero debería de volver a casa pronto. Hay cosas que debería de hacer por la casa."


Ella murmuró "Escoger significa dejar alguna cosa que quieres por otra que quieres más. Es tu vida; vete cuando lo escojas."


Había medio esperado que ella intentaría convencerme para que me quedara más tiempo, y su indiferencia me cogió desprevenido. Tenía una extraña sensación que si me iba no habría vuelta atrás. "Yo – supongo que puedo quedarme un rato más," contesté.


"No pareces muy convencido."



"No, lo estoy, de verdad. Quiero quedarme; simplemente no había esperado estar fuera tanto tiempo, y tenía algunos planes."


La santa sonrió como si me conociese mejor que yo mismo, lo cual era del todo posible.


Mientras los árboles daban paso a una extensión de praderas, me fui abriendo a un extenso panorama, que iba a la par con mi creciente consciencia. Me sorprendió, era extraño que no viese ninguna de las conocidas casas o la ciudad más allá, pero aquí, con esta mujer, este ser, me sentía como si estuviera en otro reino, y por todo lo visto, el paso del tiempo aquí representaba un abrir y cerrar de ojos en mi mundo ordinario. "Continuemos nuestro viaje," dijo la santa, encarando un camino que se empinaba.



💗









LA LEY DE LOS PROCESOS TOMANDO LA VIDA PASO A PASO









El proceso transforma cualquier viaje en una serie de pequeños pasos intermedios, que son necesarios para alcanzar cualquier meta.

El proceso transciende el tiempo, muestra la paciencia, descansando sobre unos sólidos cimientos de cuidadosa preparación, e implica confianza a nuestro potencial que se está desarrollando. Subimos a grandes alturas con una escalera de caracol


Francis Bacon
 




El camino estaba inclinado con tal precisión que me sentía como si estuviera subiendo una escalera, directamente hacia arriba de la montaña. A pesar de estar acostumbrado a escalar, a ese nivel sentí mi corazón más acelerado y mi respiración más trabajada. La santa, de todas formas, no parecía afectada, y hablaba sin esfuerzo. "¿Te has percatado de que el camino de esta montaña refleja los caminos de la vida – como cada día caminamos hacia nuestras metas?"


"No había notado ningún camino," contesté, de cuclillas, mientras miraba la cima. "Pero sí que me he dado cuenta de que el pico no parece estar más cerca."


"Si uno sólo se centra en el final del viaje, la meta siempre aparece en la distancia. Esto lleva a muchos a abandonar sus objetivos cuando surgen obstáculos o el camino se inclina. Ya sabes que cada viaje empieza con el primer paso, pero también has de dar un segundo paso, y un tercero, y tantos como hagan falta hasta alcanzar el destino. La Ley del Proceso," dijo la santa, "es la garantía de la Naturaleza de que podemos conseguir casi cualquier objetivo, sin importar cómo de grande, dividiéndolo en pasos pequeños y seguros."


"Esto parece bastante obvio."


"Obvio del todo," afirmó. "Es por eso que tanta gente lo pasa por alto."


"¿Has dicho que dando pequeños pasos se puede alcanzar casi cualquier objetivo?"


"Bueno," dijo sonriendo, "No puedes cruzar de un lado de un barranco al otro en dos saltos. Pero sí que puedes aplicar un proceso paso a paso para prepararte. Y ya que no tenemos ningún barranco a mano … "La santa cogió una piedra, me la dio, y señaló un almendro a unos quince metros de distancia. "¿Crees que puedes dar a ese tronco?"


"¡Qué! ¿Desde quince metros? Sinceramente lo dudo. Incluso lanzando hacia la izquierda, y luego hacia la derecha, está demasiado lejos."


"De acuerdo, entonces" contestó ella, dirigiéndome directamente hacia el árbol hasta que lo tuvimos a un paso. "¿Y ahora qué?"


"Claro que puedo darle ahora." "Entonces hazlo."


Y así lo hice, y después ella me retrasó un metro, me dio otra roca, y dijo, "otra vez." De esta manera, retrasándome un metro cada vez, acerté en cada lanzamiento hasta que estuve a unos diez metros, cuando fallé. "Acércate un metro y vuelve a lanzar," dijo ella. Mi piedra volvió a dar de pleno en el centro. Continuamos hacia detrás, hasta que erré dos veces a trece metros, me adelanté un metro, y le volví a dar. Finalmente, después de varios fallos, toqué el árbol desde quince metros.


Mientras volvíamos de nuevo al empinado sendero, ella continuó hablando. "¿Ves cómo funciona esta Ley en cualquier faceta de la vida? Dividiendo cada tarea en pasos manejables, no tienes que esperar al final del viaje para tener éxito; creas una serie de muchos pequeños éxitos por el camino."


Llegamos a un riachuelo, crecido por las lluvias primaverales. La santa cruzó primero, caminando con soltura a través de un camino de salientes piedras. Yo la seguí, saltando de una piedra a la siguiente. Viendo dos piedras cerca, tomé una rápida decisión y traté de alcanzar la más lejana, me quedé un poco corto, resbalé sobre un poco de musgo, y caí al agua. Sin hacer ningún esfuerzo por reprimir una carcajada, la santa se acercó para echarme una mano. "Como ves, en cualquier proceso, incluso cruzando un riachuelo, si te saltas pasos, antes o después te vas a mojar."


El camino comenzó a ensancharse, así que podíamos andar el uno al lado del otro. En poco tiempo, antes de que mi ropa se hubiese secado, llegamos a un terreno embarrado. Miré hacia la derecha y la izquierda para cruzarlo por los laterales, pero los lados del pequeño cañón tenían demasiada pendiente. La santa movió su cabeza hacia atrás y se puso a reír.


"¡La Naturaleza es un aula tan maravillosa! Sus lecciones aparecen en el momento más apropiado."


"¿Qué quieres decir?"


"¡Abre los ojos!" dijo ella. "¿Cómo refleja tu vida este camino de barro?"


"¡En estos momentos no tengo ni idea!"


"Deja que lo deletree. Por el camino, entre tú y tus objetivos, ¿encuentras frecuentemente una senda de rosas?"


"No, suelo encontrar con más frecuencia un camino de zarzas."


"Sí, los objetivos que valen la pena requieren esfuerzo, riesgo y sacrificio. Tienes que persistir a través del miedo y de la duda; tienes que utilizar recursos interiores y convertirte en más de lo que eras antes. Cada nuevo reto te sirve de iniciación: conoces el desánimo; te sobrepones a las incomodidades, al aburrimiento, y a la frustración; y descubres de que estás hecho."


Mientras nos hundíamos hasta los tobillos en el barro, ella añadió, "Lo que te empuja a través de los caminos embarrados de la vida es la visión que te inspiró a iniciar la búsqueda. Te puede conducir como un imán a través de las tempestades. Por tanto, el primer paso en cualquier proceso es crear una dirección, escoger un objetivo que brille para ti."


"Esto es a veces una pregunta dura para mí – decidir qué objetivo seguir."


"Bueno, no siempre vas a descubrirlo esperando una revelación Divina, seguridad absoluta, una visión mística, o la voz de Dios. Por lo tanto, no sopeses ideas o dudes; no dudes tu dirección o dependas de otros para que te digan que es lo que debes o no debes hacer. Ves hacia lo que te atrae o te excita o te inspira – hacia lo que toca tu corazón. Pregúntate a ti mismo desde lo más profundo qué es lo que realmente te vale la pena el esfuerzo y los sacrificios que comporta perseguir un objetivo."


Mientras nos lavábamos los pies y los zapatos en un riachuelo, la santa me ofreció otro consejo: "Recuerda, viajero, que grandes sueños en el futuro distante son una carga difícil de llevar. Los mejores objetivos podrían ser aquellos que puedes tratar la siguiente semana, el siguiente día, la siguiente hora, o el siguiente paso; crea un proceso que conlleve muchos pequeños éxitos."


"Muchos pequeños éxitos," repetí hacia mí mismo mientras continuábamos hacia arriba a un barranco. "Pero ¿Qué hay sobre las personas que parecen obtener la fama de un día para otro? ¿Dónde estuvo su proceso?" pregunté a la santa.


"Cualquier empresa de éxito real," respondió ella, "es como construir una casa; comienza con unos fuertes cimientos y continúa con paciencia hasta finalizar. Algunas casas se construyen con rapidez, pero sin unos cimientos estables; parecen muy bonitas, pero no duran mucho tiempo. Si miras cuidadosamente a los éxitos aparentemente meteóricos, te darás cuenta que han necesitado unos diez años de preparación."


"Diez años … " dije, mayoritariamente a mí mismo.


"¡Piénsalo!" dijo ella. "En diez años puedes conseguir casi todo. Puedes convertirte en un médico o un científico. Puedes desarrollar habilidades de alto nivel en un deporte, juego, o arte marcial. Puedes convertirte en un experto en cualquier tema. Puedes crear una fortuna o transformar tu cuerpo."


"¡De todas formas, diez años todavía me sigue pareciendo mucho tiempo!"


"Mirando hacia delante, sí; pero mirando hacia detrás, los siglos pasan como un chasquido de dedos, el pestañeo de un ojo."


De repente, ella señaló hacia el cielo. "¡Mira! Allá arriba en la cima." Miré; todavía parecía muy lejana. "Ahora mira hacia atrás," dijo ella. Me giré para ver las colinas de debajo. "Hemos hecho un largo camino, paso a paso. "Hemos tardado un buen rato desde que comenzamos. Pero mirando hacia atrás -"


Yo acabé su frase. "No parece nada largo."


Nos dirigimos a través de los árboles a una zona oscura y sombría, perdiendo de vista el cielo. La santa se sentó, recogió una semilla y me explicó, "de la misma manera que esta pequeña semilla crece y se convierte en un almendro gigante, de la misma manera que un río forma un cañón de piedras pacientemente, de la misma manera que tú has crecido desde que eras un bebé a un hombre maduro, tú puedes y vas a cumplir todo lo que desees, paso a paso."


"Haces que parezca tan cierto. ¿Cómo puedes estar segura? Después de todo, yendo paso a paso uno también puede fracasar."


"Pocas cosas son seguras en este mundo," dijo ella, "pero la gente raramente fracasa; simplemente dejan de intentarlo." Mientras salíamos de bajo la cúspide de árboles a un enorme cielo descubierto, nos giramos y miramos hacia las colinas por debajo de nosotros mientras la santa ofrecía unas últimas palabras sobre la ley del proceso.


"El progreso duradero no ocurre en unos pocos momentos dramáticos, sino hora a hora, día a día. Y mientras el tiempo va pasando, cada proceso requiere reparaciones: el camino a la felicidad siempre está en construcción. Concéntrate en tomar la vida paso a paso hasta que lo hagas bien; aparca lo que puedas hacer después. Cuando la disciplina y la paciencia unen fuerzas, se convierten en persistencia, que dura más allá de los picos y los valles, hasta completar las intenciones. El entusiasmo marca el ritmo, pero la persistencia logra el objetivo. Proceso, paciencia, y persistencia son las llaves que abren las puertas de cualquier destino. El tesoro no sólo está al final del viaje, fíjate; el proceso mismo es su propia recompensa."


Nos encontramos, casi por sorpresa, de pie en el pico de la montaña. Secándome las cejas, recorrí toda la magnífica vista de debajo, muy dulce por habérnosla ganado. Miré a la santa que señalaba hacia otro pico más alto a lo lejos, y otro más allá. "Consigue una meta, y creas otra; el viaje nunca finaliza," dijo ella mientras nos girábamos para descender la montaña.




💗